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Apuestas cruzadas en España $$CY$$: un solo operador, liquidez nacional y lo que queda tras la comisión

Updated octubre 2026
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Portátil con una tabla neutra de dos columnas sobre un escritorio de madera
En el intercambio, el operador cobra su comisión y deja que los apostantes se enfrenten entre sí.

Las apuestas cruzadas en España $$CY$$ son legales, pero la oferta cabe en un solo nombre. Solo Betfair Exchange cuenta con la licencia específica de la DGOJ para casar apuestas entre usuarios, y las contrapartes son siempre otros jugadores con cuenta española. Por hacer de intermediario, el operador cobra un 2 % sobre la ganancia neta de cada mercado. Frente a la casa tradicional se gana flexibilidad: el apostante propone la cuota, puede apostar en contra y decide cuánto arriesga. Se pierde, en cambio, la profundidad de un mercado abierto al resto del mundo.

El atractivo de comprar y vender cuotas entre apostantes depende, por tanto, menos del mercado que de la calculadora. Tres factores deciden lo que llega al bolsillo: la comisión descontada de cada mercado ganado, el IRPF —donde las pérdidas del juego solo compensan ganancias del juego del mismo año— y el tope que la ley impone a las apuestas en vivo. Las cuentas mandan. Quien las ignora entrega a la comisión y a Hacienda una parte que podía haber previsto.

Apuestas cruzadas: el operador deja de ser tu rival y pasa a ser intermediario

En la casa de apuestas clásica, quien publica la cuota es también quien paga cuando el apostante acierta, así que cada boleto ganador sale de su caja. Las apuestas cruzadas en España en $$CY$$ invierten ese esquema. Un particular compra o vende una cuota frente a otro particular, y el operador se limita a casar ambas posiciones y a cobrar una comisión del 2 % sobre la ganancia neta de cada mercado. Cambia el incentivo. Al intermediario le resulta indiferente qué lado acierte, porque su ingreso llega igual sea cual sea el marcador final.

Qué son las apuestas cruzadas y en qué se distinguen de la contrapartida

La normativa de 2014 define la apuesta cruzada como el encuentro de una oferta a favor de un resultado y otra en contra, formuladas por participantes distintos. Al operador le reserva el papel de mero intermediario, con una obligación concreta: garantizar lo que arriesga cada una de las partes. Quien apuesta en contra asume así, a pequeña escala, la función que en la casa tradicional corresponde al propio operador. Promete pagar si el resultado se produce y cobra si no se produce.

La apuesta de contrapartida es la de siempre. El operador fija la cuota, actúa como contraparte y se queda con lo que pierde el cliente. En Betfair Exchange ambas modalidades conviven en la misma cuenta, de modo que el jugador puede comparar el precio de un mismo mercado en el Exchange y en la casa de apuestas antes de decidir dónde colocarlo. Ser una actividad supervisada también tiene un coste para el operador. Por las apuestas deportivas cruzadas tributa al 20 %, según la Ley 13/2011 en su redacción de 2018.

Las diferencias se ven mejor lado a lado, porque cada posición reparte de forma distinta quién pone el precio y quién soporta el riesgo:

Modalidad Quién fija la cuota Contraparte Qué arriesga el apostante Cómo cobra el operador
Apuesta a favor (cruzada) Los propios apostantes, al publicar o aceptar ofertas Otro usuario con cuenta en España El importe apostado 2 % de la ganancia neta de cada mercado
Apuesta en contra (cruzada) Los propios apostantes, al publicar o aceptar ofertas Otro usuario con cuenta en España Su responsabilidad: importe × (cuota − 1) 2 % de la ganancia neta de cada mercado
Apuesta de contrapartida El operador El operador El importe apostado Retiene lo que pierde el apostante y paga lo que gana

La fila decisiva es la del medio. Quien apuesta a favor nunca pierde más de lo apostado, mientras que el riesgo de quien apuesta en contra crece con la cuota. Con una cuota ilustrativa de 4,00 y 20 € en juego, el lado en contra compromete 60 € para ganar esos 20 €. A cuota 1,50, la misma apuesta le costaría 10 € de responsabilidad. Vender cuotas altas sale caro, y conviene calcularlo antes de pulsar el botón.

  • En España solo un operador tiene licencia de la DGOJ para apuestas deportivas cruzadas: Betfair Exchange, de Betfair International Spain, S.A.
  • Las ofertas se casan únicamente entre usuarios con cuenta en España, así que la liquidez es nacional.
  • La comisión es del 2 % sobre la ganancia neta de cada mercado, y en los mercados perdidos no se paga.
  • Con el evento iniciado, las ofertas no pueden superar el saldo libre al comenzar más lo ganado en ese evento.
  • En el IRPF, las pérdidas del juego solo compensan ganancias del juego del mismo año.

¿Qué tipos de apuestas cruzadas existen?

La normativa contempla tres: deportivas, hípicas y sobre otros eventos. Las hípicas no pueden comercializarse mientras no exista un tipo impositivo propio para ellas, de modo que lo legalmente disponible se limita a las deportivas y a las de otros eventos. Estas últimas tributan para el operador al mismo tipo que las deportivas.

Cómo funcionan las apuestas cruzadas: el saldo se bloquea hasta que alguien acepta la oferta

Antes de que el apostante publique su primera oferta, el operador está obligado a mostrarle un tutorial. No se trata de una cortesía comercial: el funcionamiento de las apuestas cruzadas no se deduce de la experiencia con la casa tradicional, donde basta con elegir una cuota ya fijada y confirmar. Aquí el jugador no compra un precio. Lo propone, y otro participante decide si lo acepta. Entender cómo funcionan las apuestas cruzadas empieza, por tanto, por ese cambio de papel: quien apuesta deja de ser cliente de una tarifa y pasa a ser una de las dos partes de un acuerdo que todavía no existe.

Toda oferta fija tres elementos: el sentido, la cuota y el importe arriesgado. El sentido separa la apuesta a favor, que gana si un resultado se produce, de la apuesta en contra, que gana si no se produce. Quien apuesta a favor arriesga exactamente lo que apuesta. En contra, la cuenta cambia, porque lo arriesgado es la responsabilidad: el importe que habría que pagar al otro lado si el resultado se cumple, igual al importe aceptado multiplicado por la cuota menos uno. Con cuotas altas esa cifra crece deprisa. Una apuesta en contra a cuota 6,00 compromete cinco veces lo que el contrario pone sobre la mesa.

Ese dinero no permanece en el saldo disponible mientras se espera. Al publicar la oferta queda retenido, y así sigue hasta que se casa con otra de sentido contrario, se modifica o se cancela. La consecuencia práctica pesa más de lo que parece. Una oferta a una cuota que nadie quiere aceptar inmoviliza fondos que no sirven para ninguna otra apuesta, y el jugador que reparte su saldo entre varias ofertas pendientes descubre que su margen real de maniobra es bastante menor que la cifra que muestra la cuenta.

El emparejamiento sigue dos reglas. Las ofertas se casan por orden de llegada y a la mejor cuota disponible, de modo que quien llega antes con un precio competitivo tiene preferencia, mientras que quien pide una cuota peor que la del resto se queda esperando. Nadie conoce la identidad de su contraparte. Para el usuario eso significa que no puede elegir con quién apuesta ni saber si enfrente hay un aficionado ocasional o alguien que opera a diario. Solo manda el precio.

Paso 1 En un partido de LaLiga, un apostante ofrece 40 € a favor de la victoria local a una cuota de 2,50, ilustrativa y elegida solo para el ejemplo. Si acierta, gana 40 × (2,50 – 1) = 60 €; si falla, pierde sus 40 €. Esos 40 € quedan retenidos mientras nadie acepte la oferta. Paso 2 Otro usuario apuesta en contra de la victoria local a la misma cuota ilustrativa y acepta los 40 €. Su responsabilidad es 40 × (2,50 – 1) = 60 €, que es lo que queda retenido en su saldo. Las dos ofertas se casan sin que ninguno sepa quién es el otro. Paso 3 Si gana el local, el primero cobra 100 € (sus 40 € más 60 € de ganancia) y el segundo pierde 60 €. Si hay empate o gana el visitante, el segundo gana 40 € y el primero los pierde. El operador no arriesga nada en el resultado: cobra el 2 % sobre la ganancia neta de quien gana.

¿Cómo funcionan las apuestas cruzadas?

Funcionan como un mercado de precios entre particulares: unos apuestan a que algo ocurre, otros a que no, y el operador se limita a emparejar ambas posiciones y cobrar comisión sobre lo ganado. Lo decisivo es que una oferta sin contraparte todavía no es una apuesta, solo dinero inmovilizado a la espera.

Carpeta de documentos y portátil cerrado junto a un mapa de España
La licencia española encierra la liquidez dentro de las fronteras: las contrapartes son solo jugadores de aquí.

Una licencia aparte y un mercado cerrado: por qué la liquidez es solo española

Ese dinero inmovilizado solo puede esperar en una plataforma con permiso expreso. Para la DGOJ, las apuestas cruzadas no son una variante más del catálogo de una casa de apuestas. Quien quiera ofrecer las deportivas necesita la licencia general de Apuestas y, encima, una licencia singular específica para esta modalidad. La primera sola no basta. En España ese doble requisito lo reúne un único operador, Betfair International Spain, S.A., que suma la licencia general de Otros juegos y la singular de apuestas deportivas de contrapartida. Su Exchange está disponible en el país desde 2015 y comparte cuenta con la casa tradicional de la misma marca.

El marco que sostiene esa licencia trae dos prohibiciones que afectan directamente a lo que se puede hacer en el Exchange. La Ley 13/2011 impide conceder crédito al jugador, y en un mercado entre particulares eso tiene una lectura muy concreta: la responsabilidad de una apuesta en contra debe estar en el saldo antes de lanzar la oferta, sin margen prestado ni descubierto. Desde el 23 de julio de 2019 quedan vetadas las apuestas sobre eventos de menores, de modo que esos mercados no aparecen en la plataforma.

Atención: ni el crédito al jugador ni las apuestas sobre eventos de menores caben en una plataforma autorizada en España. Cualquier oferta de apuestas cruzadas que incluya alguna de esas condiciones queda fuera de la regulación española y del amparo que esta ofrece al apostante.

La consecuencia que más pesa en el día a día es geográfica. Las ofertas del Exchange se casan solo entre usuarios con cuenta española, así que cada apostante encuentra contraparte dentro de un único país y no en un mercado internacional. En los partidos que concentran la atención del público nacional, alguien dispuesto a tomar el lado contrario aparece con relativa facilidad. Una liga menor o un mercado secundario funcionan de otra manera: cada oferta depende de que otro residente opine justo lo contrario a la cuota pedida, y mientras tanto el saldo sigue retenido.

Esa liquidez reducida es el precio de la supervisión, y la supervisión no es decorativa. El 25 de noviembre de 2025 se anunció una multa de 100.000 € a Betfair por incumplir obligaciones de juego responsable. El dato corta en dos direcciones. Demuestra que el regulador actúa sobre el único operador del segmento, y recuerda a la vez que la licencia no convierte a su titular en irreprochable. Quien apuesta en el Exchange tiene detrás una autoridad que sanciona, con la contrapartida de un mercado pequeño y un solo proveedor al que elegir.

¿Hay liquidez internacional en las apuestas cruzadas en España?

No. Con licencia española, la única plataforma de apuestas deportivas cruzadas empareja ofertas exclusivamente entre cuentas de residentes en el país. Un exchange que prometa contrapartes de otros mercados a un apostante español estará operando sin autorización de la DGOJ, y cualquier saldo depositado allí queda fuera de la regulación española.

Casas de apuestas cruzadas en España: la lista empieza y termina en Betfair Exchange

Cualquier búsqueda de casas de apuestas cruzadas en España con licencia desemboca en el mismo nombre. Solo Betfair International Spain, S.A. tiene la licencia singular de la DGOJ para apuestas deportivas cruzadas, y la explota bajo la marca Betfair Exchange, disponible en el país desde 2015. Una comparativa honesta de plataformas de apuestas cruzadas autorizadas tiene, por tanto, una sola fila. Esa falta de competencia pesa en la práctica: la comisión, los plazos de pago y la liquidez no pueden contrastarse con otro exchange nacional, solo con la casa de contrapartida que el mismo operador ofrece dentro de la misma cuenta.

Sin rival con el que medirse, la tabla cumple otra función. Reúne las condiciones que el apostante debería conocer antes de registrarse: qué licencias respaldan la cuenta, cuánto hay que ingresar como mínimo, cuánto tarda el dinero en volver y qué incluye la oferta de bienvenida.

Operador Licencia Depósito mínimo Velocidad de pago Bono Rasgo distintivo
Betfair Exchange DGOJ: general de Apuestas y Otros juegos; singulares de cruzadas y de contrapartida 5 € tarjeta; 10 € PayPal PayPal 4–6 h; tarjeta 24 h Hasta 200 € en 10 apuestas gratis de 20 € Comisión del 2 % sobre la ganancia neta de cada mercado

Con una única fila, la pregunta útil deja de ser cuál elegir y pasa a ser si este operador encaja con la forma de apostar de cada uno. Los métodos de pago lo ilustran bien: PayPal exige el doble de depósito mínimo que la tarjeta, pero devuelve el dinero en un plazo de entre cuatro y seis veces menor.

Betfair Exchange

Betfair International Spain, S.A. opera bajo supervisión de la DGOJ con licencia general de Apuestas y de Otros juegos, además de dos licencias singulares: la de apuestas deportivas cruzadas y la de contrapartida. Ambos productos conviven en la misma cuenta. En el Exchange se apuesta en vivo, y el cierre anticipado (Cash Out) funciona tanto en apuestas a favor como en contra. No admite combinadas. La supervisión española tiene un coste visible: las ofertas solo se casan entre usuarios con cuenta en España, lo que estrecha el número de contrapartes. Para operar desde el móvil existe una aplicación específica del Exchange. Se puede pagar con Visa, Mastercard, PayPal, Skrill, Neteller y transferencia bancaria, mientras que Paysafecard sirve solo para depositar. Bizum no figura entre los métodos.

La bienvenida promete hasta 200 € en diez apuestas «gratis» de 20 €, reservadas a cuentas nuevas con residencia en España. Cada una se libera tras cinco apuestas de al menos 10 €, es decir, 50 € de volumen previo por cada freebet. Quien quiera los 200 € completos tendrá que colocar 50 apuestas y mover como mínimo 500 € de su propio dinero, a razón de 2,50 € apostados por cada euro de bono. Lo «gratis» empieza, por tanto, después de cincuenta apuestas propias.

Encaja con quien quiera poner cuota propia, apostar en contra o cerrar posiciones durante el partido dentro de un marco regulado, y valore cobrar por PayPal en pocas horas. El precio de ser el único es claro. La liquidez depende exclusivamente del mercado español, faltan Bizum y las combinadas, y no hay otro exchange autorizado al que trasladarse si las condiciones empeoran. Pesa también un antecedente concreto: el 25 de noviembre de 2025 se anunció una multa de 100.000 € al operador por incumplir obligaciones de juego responsable, un dato que conviene tener presente antes de confiarle el bankroll.

Manos con un lápiz sobre un cuaderno junto a una calculadora y una tableta
El 2 % recae solo sobre la ganancia neta del mercado, y el resultado fiscal cuenta por año completo.

Calculadora de apuestas cruzadas: el 2 % se descuenta de la ganancia y Hacienda mira el año entero

Una calculadora de apuestas cruzadas útil trabaja con dos relojes distintos. El primero es el del operador: Betfair Exchange cobra un 2 % sobre la ganancia neta de cada mercado y no cobra nada en los mercados perdidos. El segundo pertenece a Hacienda, que no mira mercado a mercado sino el ejercicio completo, y que solo permite restar pérdidas del juego de ganancias del juego obtenidas ese mismo año. Entre ambos relojes se decide cuánto dinero acaba realmente en la cuenta. La comisión se nota al instante. El IRPF llega meses después.

Conviene fijarse en sobre qué base se calcula ese 2 %. Grava la ganancia y no el importe apostado ni el cobro total: 50 € a favor a cuota 3,00 producen 100 € de ganancia, 2 € de comisión y un cobro de 148 €. Traducido a cuota, la operación equivale a haber apostado a 2,96 sin comisión, porque 148 entre 50 da exactamente esa cifra. La fórmula general resulta sencilla: cuota efectiva igual a 1 más la ganancia por euro multiplicada por 0,98. Cualquier simulador de apuestas cruzadas que no aplique ese ajuste antes de comparar con la casa tradicional infla la ventaja del exchange.

La tabla recoge los tres desenlaces posibles con el mismo importe de 50 € y la misma cuota 3,00, usada solo como ejemplo. En la apuesta en contra, el importe arriesgado es la responsabilidad: quien acepta los 50 € del otro lado a cuota 3,00 compromete 100 € de su saldo.

Escenario Importe arriesgado Ganancia neta Comisión (2 %) Cobro
Apuesta a favor ganada 50 € 100 € 2 € 148 €
Apuesta en contra ganada 100 € 50 € 1 € 149 €
Mercado perdido (a favor) 50 € -50 € 0 € 0 €

El lado contrario arriesga el doble para ganar 49 € limpios, y esa asimetría no la corrige ninguna comisión. Más relevante resulta el ámbito del cálculo. Al cobrarse por mercado, dos mercados con +100 € y -100 € dejan un resultado bruto de cero y un neto de -2 €, porque el ganador paga su comisión y el perdedor no devuelve nada. Dentro de un mismo mercado, en cambio, posiciones a favor y en contra se compensan antes de aplicar el 2 %. Cubrir una posición en el mismo mercado sale más barato que repartirla entre varios.

En la declaración, la lógica cambia de escala. El artículo 33.5.d de la Ley 35/2006 solo admite compensar pérdidas del juego con ganancias del juego del mismo año. Un ejercicio que se cierra en negativo no rebaja el salario ni ninguna otra renta, y lo perdido en diciembre no sirve para aliviar lo ganado en enero siguiente. Por eso, el control de las apuestas cruzadas exige un registro anual, no solo el saldo del día.

Paso 1 Se apuestan 50 € a favor a cuota 3,00, una cifra ilustrativa. Si la selección gana, el retorno bruto es de 150 € y la ganancia del mercado, de 100 €. Paso 2 El operador aplica el 2 % sobre esos 100 €: 2 € de comisión. El cobro queda en 148 €, equivalente a una cuota efectiva de 2,96. Paso 3 Esa ganancia entra en el saldo del juego del año. Si en el mismo ejercicio se perdió más en otros mercados, la pérdida solo se descuenta de las ganancias del juego, y lo que sobre no reduce ninguna otra renta ni pasa al año siguiente.

¿Qué comisión se paga en las apuestas cruzadas?

En Betfair Exchange, el único operador con licencia de la DGOJ para esta modalidad, la comisión es del 2 % sobre la ganancia neta de cada mercado. Es un coste para el apostante, distinto del impuesto del 20 % que el propio operador paga por las apuestas deportivas cruzadas según la Ley 13/2011.

Estrategias de apuestas cruzadas: el trading en vivo tiene un techo fijado por ley

Comisión e impuesto afectan a cualquier operación, pero existe una regla que solo pesa sobre quien opera con el balón en juego. Cualquier estrategia de apuestas cruzadas basada en entrar y salir del mercado durante el partido choca con un límite legal: iniciado el evento, las ofertas sobre él no pueden superar el saldo libre que el apostante tenía al comenzar, más lo que haya ganado en ese mismo evento. El margen de maniobra queda fijado antes del pitido inicial. Después ya no se negocia.

Con 200 € de saldo libre al arrancar, el máximo en vivo es de 200 €. Si a mitad de partido una posición deja 30 € de ganancia en ese evento (cifra ilustrativa), el techo sube a 230 €. Un depósito de 100 € en el descanso, en cambio, no mueve el tope ni un euro: el dinero entra en la cuenta, pero no cuenta para ese partido. Peor lo tiene quien se registra con el encuentro ya empezado. Parte de cero y, sin ganancias previas en ese evento, no puede ofertar nada sobre él.

La lógica de la norma resulta evidente para cualquiera que haya visto a un apostante perseguir pérdidas. Quien va por detrás en el minuto 70 no puede rehacer su posición con dinero nuevo, porque el techo lo puso él mismo al comenzar. Para el trader disciplinado, la regla apenas cambia nada. Para el impulsivo, funciona como un freno que la ley activa sin pedirle permiso.

El trading clásico consiste en tomar una posición a favor y cerrarla en contra, o al revés, cuando la cuota se mueve. Betfair Exchange ofrece apuestas en vivo y cierre anticipado (cash out) en ambos sentidos, de modo que la herramienta existe. El problema está en la aritmética del saldo: cada oferta retiene su importe arriesgado hasta que se casa o se cancela, y una oferta en contra arriesga más que lo apostado cuando la cuota sube. A cuota 3,00, aceptar 50 € en contra supone responder por 100 €, la mitad de un tope de 200 €. Sobre lo que salga bien se aplica luego el 2 %: una posición cerrada con 20 € de ganancia neta en el mercado deja 19,60 €.

Queda la cuestión de la contraparte. Las ofertas del Exchange solo se casan entre usuarios con cuenta española, y en un mercado de ese tamaño la cuota deseada puede no encontrar a nadie al otro lado en el momento justo. Tampoco hay combinadas en el Exchange, así que cada posición vive en su propio mercado. Una estrategia en vivo sensata, por tanto, se diseña sobre pocos mercados, con el saldo decidido de antemano y la comisión ya descontada en la cuenta mental.

¿Se puede hacer trading en vivo con apuestas cruzadas?

Sí, en Betfair Exchange, que permite apostar en vivo y cerrar posiciones a favor y en contra. La condición es legal: durante el evento solo se dispone del saldo libre que había al empezar, ampliado únicamente por lo ganado en ese partido, nunca por depósitos hechos con el juego en marcha.

Persona de espaldas cerrando un portátil en un escritorio junto a la ventana
Descontados comisión e impuestos, el margen real del apostante suele ser más estrecho de lo que parece.

Lo que queda de las apuestas cruzadas cuando se hacen las cuentas

Ese techo en vivo resume bien el producto entero. Las apuestas cruzadas en España dan al apostante más control que la casa tradicional, pero cada ventaja viene acompañada de una regla que la limita. Elegir la cuota, apostar contra un resultado o cerrar una posición con el partido en marcha son libertades reales. El dinero que termina en la cuenta, sin embargo, sale de tres restas: la comisión de cada mercado, el saldo que se fijó antes del inicio y la declaración del año. Quien hace esas cuentas antes de publicar una oferta apuesta con información. Los demás las aprenden pagando.

En una sola apuesta el 2 % pesa poco. De los 100 € de ganancia neta que deja una apuesta a favor de 50 € a cuota 3,00 se descuentan 2 €, y el cobro queda en 148 €. Con el volumen la escala cambia: diez mercados ganados con 100 € netos cada uno suponen 20 € de comisión. Como los mercados perdidos no pagan nada, la comisión actúa como un peaje sobre los aciertos. El matiz útil para el trading está en la base del cálculo. Se aplica a la ganancia neta de cada mercado, de modo que varias entradas y salidas dentro del mismo mercado pagan comisión por su resultado conjunto y no una a una.

Los 148 € tampoco son la cifra definitiva, porque Hacienda no mira mercados sueltos. Según el artículo 33.5.d de la Ley 35/2006, en el IRPF las pérdidas del juego solo compensan ganancias del juego del mismo año. Una mala racha en otoño puede anular los aciertos de primavera. Fuera del juego esas pérdidas no restan nada. El 20 % que tributa el operador por las apuestas deportivas cruzadas es un impuesto suyo y deja intacta la declaración del apostante, que conviene llevar con un registro anual de ganancias y pérdidas.

El tope en vivo obliga a decidir antes del pitido inicial. Con 200 € de saldo libre al comenzar, el máximo que se puede arriesgar durante el partido es 200 €, más lo que se gane en ese mismo evento. Un depósito a mitad de encuentro no amplía esa cifra, y quien abre la cuenta con el partido empezado parte de cero. Desde el punto de vista del trader es una limitación. Para quien tiende a perseguir pérdidas funciona como un freno que la ley pone antes de que el impulso aparezca.

Queda el operador. Betfair Exchange es la única opción con licencia de la DGOJ para apuestas deportivas cruzadas, y eso tiene consecuencias. No existe competencia que presione la comisión, la liquidez se limita a cuentas españolas, el Exchange no admite combinadas y Bizum no figura entre los métodos de pago. La supervisión se nota en lo bueno y en lo malo: el 25 de noviembre de 2025 se anunció una multa de 100.000 € al operador por incumplir obligaciones de juego responsable. La oferta de bienvenida pide la misma frialdad. Los «hasta 200 €» llegan en diez apuestas gratis de 20 €, y cada una se libera tras cinco apuestas de al menos 10 €. Liberarlas todas exige 50 apuestas y un mínimo de 500 € apostados para recibir 200 € «gratis».

Cualquier sitio que ofrezca crédito para apostar o mercados sobre eventos de menores se sitúa fuera de la regulación española. La Ley 13/2011 prohíbe el crédito al jugador, y las apuestas sobre eventos de menores están vetadas desde el 23 de julio de 2019. Si usted encuentra esas condiciones en alguna plataforma, ha salido del único mercado en el que las reglas descritas protegen su saldo.

Qué hacer
  • Calcular el 2 % sobre la ganancia neta del mercado antes de publicar cada oferta.
  • Fijar el saldo libre antes de que empiece el partido, porque ese será el tope en vivo.
  • Anotar ganancias y pérdidas del juego a lo largo del año natural.
Qué evitar
  • Esperar que las pérdidas del juego compensen rentas que no proceden del juego.
  • Depositar durante el partido con la idea de ampliar el margen para apostar.
  • Buscar crédito para apostar o mercados sobre eventos de menores.

Creado por la redacción de «Casas de Apuestas de Tenis».

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